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El diseño gráfico se ocupa de la creación de signos y objetos gráficos relacionados con la impresión: Logos, revistas, afiches, libros, etc. Esta rama del diseño tiene gran injerencia en lo relacionado al marketing. El diseño gráfico aplicado a la empresa tiene gran importancia en estos días. La conformación de la identidad corporativa se basa en la intervención del diseño gráfico como creador de sus componentes. La identidad corporativa es el conjunto de elementos de diseño gráfico-visuales coherente y deliberadamente homogéneo que transmite un mismo y único mensaje.
El diseño gráfico se ocupa de la creación de objetos gráficos que transmiten un mensaje con diferentes fines, generalmente, comerciales. Desde la elaboración de una tapa de revista hasta la confección de un brochure, el diseño gráfico interviene en el proceso publicitario de una compañía. Pero no es conveniente pensar al diseño gráfico y a los objetos que produce como cosas separadas. La identidad corporativa de una empresa no es algo sino hasta que está compuesta por los elementos de diseño gráfico como ser Logo corporativo, brochure, tarjetas personales, catálogo, afiches, publicidad, trípticos, sobres, sitio Web (perteneciente al diseño Web) y uniformes (perteneciente al diseño textil). Es decir que los elementos de diseño no son el soporte de la identidad corporativa sino que son ellos mismos sus componentes esenciales. Por eso se debe pensar en los elementos de diseño de manera mancomunada: porque repensárselos por separado nunca se podrá lograr armar un plan de diseño que enfatice la coherencia y similitud entre los diferentes componentes de la identidad corporativa y ésta no podrá conformarse.

La coherencia visual es lo que permite la existencia de una IDENTIDAD corporativa. La necesidad de que todos los elementos de diseño compartan un criterio radica en el objetivo de transmitir un único y mismo mensaje, un mensaje empresarial hacia el público consumidor. Partiendo del primer elemento de diseño que necesita toda empresa, el Logo corporativo, se van dibujando límites y creando parámetros que los restantes diseños deberán respetar para que el mensaje sea un mensaje del conjunto y no mensaje separados, sueltos y contradictorios. El objetivo es que el conjunto de componentes de la identidad corporativa transmita un mensaje hacia el público y que éste sea transmitido, a la vez, por cada uno de sus componentes por separados. El enorme beneficio que ofrece esta homogeneidad o coherencia visual es la posibilidad de forjar un mensaje en la mente de los consumidores repitiendo una y otra vez, en cada uno de sus componentes, el mensaje que la empresa quiere transmitir. También encontramos un gran beneficio en las diferentes maneras de transmitirle mensaje. Es decir, cada componente de la identidad corporativa debe respetar unos parámetros para no alejarse del mensaje, pero tiene total libertad dentro de esos parámetros. Cada tipo de diseño tiene características propias que debe explotar para reconocerse como tal. De esta manera, lo que obtenemos es la repetición de un mismo mensaje de muchas maneras diferentes y aumentamos exponencialmente la posibilidad de que este mensaje sea entendido y conmueva al receptor. Quizá un consumidor no comprenda el mensaje de un catálogo pero sí lo reconocerá en el Logo, etc. Así, tenemos un mismo mensaje transmitido de muchas formas diferentes ampliando en gran medida la posibilidad de que este mensaje llegué a la conciencia y a la sensibilidad de los potenciales clientes.
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